Papel de la marihuana en lesiones hepáticas

Papel de la marihuana en lesiones hepáticas

En primer lugar, se tiene que entender que cuando se hace referencia a la lesión hepática esta se define como la aparición de carácter sólido o líquido de una materialización de una formación de masa no perteneciente de forma original o natural del hígado y que puede ser detectada mediante estudios  escáneres.

Por ende, la misma puede dar indicios de su presencia con dolor abdominal, en el hombro o sensibilidad y hasta ahora el campo médico la ha tratado con observación y la reparación por medio de cirugías cuando es requerido. En otros casos, que suelen ser menos, se hace fundamental realizar una hepatectomía parcial. 

¿Qué puede causarlas?

Las lesiones hepáticas ocurren cuando se realiza un daño constante al órgano conocido como el hígado, ubicado dentro del sistema humano y el cual cumple con la función de procesar gran parte de las toxinas liberadas por los vicios de los humanos, como el tabaco, las drogas, el alcohol, los medicamentos y demás que continúan desgastando el cuerpo. 

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Por ende, al este tipo de acciones ser ejecutadas de forma continua, poco a poco cabe la posibilidad de ir atrofiando el hígado de manera irreversible hasta terminar con un problema conocido como “cirrosis hepática” la cual básicamente es un proceso de cicatrización constante y severa de este órgano.

Relación con la marihuana

El cuerpo humano posee un sistema endocannabinoide que contiene receptores de tipo CB1 y CB2 los cuales al hacer contacto con los cannabinoides que son liberados a partir del consumo de marihuana causan los efectos psicotrópicos de la droga, dependiendo la cantidad de THC y dependiendo los receptores a los que esta se apegue. 

No obstante, dicho sistema endocannabinoide está relacionado con la función patogénesis de la disfunción vascular, la cual se muestra a largo plazo cuando se complica una lesión hepática y está implicado en la patogénesis de la hipertensión portal, como también de la fibrosis hepática. Asimismo, el mismo representa un rol de gran importancia en cuanto a la alteración de la disfunción hepática.

Sus componentes corresponden una panacea para el hígado 

De esta manera, aun los estudios no han determinado si la marihuana afecta de forma negativa a esta condición o si puede remediar y tratarla. Gran parte de las suposiciones se debe a que a causa de la localización de los receptores de tipo CB1 y CB2 en el hígado estos pueden desempeñar un papel de gran relevancia en los problemas por cirrosis o fibrosis. 

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Por lo cual, al saberse que la cura a dicha enfermedad aún no existe, pues lo que se recomienda mayormente es dejar de consumir las sustancias que las inducen para así retrasar el deterioro  completo de este órgano, muchos estudios han mostrado interés por la marihuana como posible fuente de tratamiento. 

Esto se debe a que, a pesar de  no tenerse un conocimiento preciso sobre si dichos compuestos de la planta cannabica, como el THC o el CBD, pueden representar una ventaja en este caso, se ha mostrado como las cirrosis causadas por el consumo de marihuana actúa diferente a las demás y tiene una reacción distinta con respecto a los receptores CB1 y CB2 localizados en esta área. 

De esta manera, los estudios realizados reflejan la abundante presencia de los receptores cannabinoides durante el desarrollo de la enfermedad, pero estos resultan tener una influencia sumamente baja o nula en hígados sanos. 

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Por lo cual, en un análisis realizado The British Journal Pharmacology, se demuestra que la activación del CB1 promueve la creación del tejido cicatrizante, mientras que, el CB2 más bien se encarga de retener el avance de la fibrosis. En consecuencia, se determinó que la presencia de CB2 será clave a la hora de desarrollar una solución para regenerar el tejido infectado luego de una lesión hepática de gran importancia. Asimismo, fue demostrado por otros estudios en los que se erradicó por completo la existencia de los receptores CB1 y CB2 del proceso de la enfermedad y se notó que por el lado positivo, sin el CB1 hubo una mejora considerable en la fibrosis hepática, mientras que, con la ausencia del CB2 se aumentaron los niveles de inflamación, el depósito de colágeno y el crecimiento de la grasa hepática.